Dreaming Spanish Podcast – Chats in Beginner Spanish
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Dreaming Spanish Podcast – Chats in Beginner Spanish
The Death of Partying: How Gen-Z Became The Most Isolated Generation
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Here is a short, engaging description in the Dreaming Spanish style:
Are young people partying less than before? In this episode, Agustina and Andrés compare their generations and explore how nightlife, alcohol, and social life have changed. They talk about technology, dating apps, the pandemic, and why many young people today prefer staying in. A fun and honest conversation about friendship, identity, and finding balance in the modern world.
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Hola a todos y bienvenidos a otro episodio del podcast de Dreaming Spanish, un podcast para personas que están aprendiendo español. En este podcast tenemos conversaciones sobre todo tipo de temas. Charlamos, nos reímos y siempre de una forma un poco más lenta, un poco más despacio para que ustedes puedan comprendernos, puedan entendernos y seguir la conversación. Pero si necesitan algo más avanzado o algo más fácil, no se preocupen, lo tienen en nuestra web. En dreamingspanish.com van a encontrar miles de videos comprensibles en español para todos los niveles. Yo soy Agustina de Argentina.
Andres:Y yo soy Andrés de España.
Agustina:Y hoy estamos acá en otro episodio del podcast para hablar sobre un tema que a Andrés le gusta mucho, la fiesta.
Andres:Sí. Bueno, la fiesta. Vamos a hablar de por qué las generaciones después de la mía, es decir, la tuya, porque salen menos de fiesta. Sí, sí. Bueno, porque la generación Z sale menos de fiesta que los Millennial. Y no solo sale menos de fiesta y beben menos alcohol, han experimentado o experimentan con menos sustancias, sino que también tienen menos relaciones íntimas. ¿Ah, sí? Sí.
Agustina:Puede ser.
Andres:Puede ser. En general, de media, de media, tienen menos relaciones íntimas y empiezan más tarde.
Agustina:Ah, mira. Bueno, bueno, mira, eso no lo sabía, pero puede ser. Lo primero que quiero decir es que a mí, a ver, este tema es como que me da un poco de risa. Y como que a veces no me siento muy calificada para hablar de esto, porque a mí no me gusta salir. Pero nunca me gustó. Como que no es mi perfil, pero a un extremo, tal vez. O sea, yo no tomo nada de alcohol, no fumo, no consumo ninguna droga. Como que esa realidad está muy alejada de mi realidad. Y no creo que sea por un tema generacional. Es por un tema más personal, porque toda la vida mis amigos, mis compañeros de la escuela, de la universidad salieron. Tal vez no tanto como tu generación, Andrés, pero siempre fueron de salir, de tomar todo. Y yo no, porque a mí no me gusta. Entonces es como que cuando dicen ah, la generación Z no sale tanto de fiesta, como que yo digo, pero sí salen de fiesta. Because, claro, desde mi perspectiva, como yo, no salgo nunca. Cualquiera que salga un poco, ya para mí es como, ah, esa persona sale.
Andres:Sí. Y aún así, seguramente tus compañeros que para ti salen mucho, para mí, a su edad, salían poco.
Agustina:Claro.
Andres:Claro, seguramente eran los aburridos.
Agustina:Claro, como que cambió la perspectiva, tal vez. Creo que también, igual, es muy cultural, porque en Argentina, igualmente, comparado con el resto del mundo, se sale mucho. En España también, ¿no? O sea, si comparamos cómo es la party scene, ¿no? Cómo es la nightlife acá en Argentina o en España con otros países, nosotros somos unos locos.
Andres:Claro, y muchos estudios sobre esto se han hecho en Estados Unidos, Reino Unido, Alemania. Son países donde se ha estudiado este fenómeno de que los jóvenes salen menos. Los países hispanohablantes del sur tenemos culturalmente la costumbre de salir más, pero también nos ha afectado. También nos afecta.
Agustina:Sí, creo que sí. Y te quiero preguntar a vos, Andrés, ¿cómo era en tu época? O sea, ¿qué tanto salías? Danos un poquito de contexto. Así tomamos dimensión, ¿no? En tu adolescencia, en tus 20s, o sea, ¿qué tanto ibas de fiel?
Andres:Y antes, y antes, y a los 16.
Agustina:Sí, claro, adolescencia.
Andres:Y a los 15, sí. Se salía siempre. Siempre. Quedar con los amigos, salir, es algo, era fundamental en la construcción de la identidad. El mayor drama era no salir un fin de semana.
Agustina:Ay, no.
Andres:Un fin de semana, un sábado, que te tengas que quedar en casa, que no puedas salir, era un drama. Se salía, llueva. Si llueve, se sale. Nieve, aunque aquí no hay nieve, pero si hay nieve, se sale. Hace 50 grados, se sale. Se sale siempre. Se salen tres amigos, diez amigos, cincuenta amigos. Era como un grupo muy amplios. Salíamos al río. Llegamos a extremos en los que nos reuníamos tanta gente que tenía que venir la policía a expulsarnos. A expulsarnos utilizando porras y utilizando incluso como las pistolas de goma. Se dio un par de ocasiones, como para asustar, ¿no? Para que la gente se vaya. Salíamos para todo. Y salíamos sin dinero. Eso, luego hablaremos sobre eso. Nosotros salíamos con muy poco dinero. Siempre buscábamos formas de hacer lo que se llamaba botellón. Que son, pues, poníamos dos, tres euros cada uno. Y con eso, pues, a lo mejor utilizábamos el cartón de tinto, el cartón de la botella de vino, que era de cartón, no era una botella, era un cartón, pues lo cortábamos para utilizarlo como vasos. El hielo lo hacíamos en casa. Lo traíamos de la nevera de casa. Buscábamos marcas que valiesen muy poco. Tiendas especialmente baratas. Teníamos nuestros trucos y con muy poco dinero nos juntábamos mucha gente y siempre lo pasábamos muy bien. Salíamos entre nosotros. Hacíamos parejas entre diferentes personas. Se conocían chicas en el mismo grupo de amigos. Cambiábamos de pareja cada cierto tiempo, ¿no? Entonces siempre era un drama. Ah, porque ahora tu novia está con el otro chico, porque tú ahora estás con la novia del otro amigo, ¿no? Nos juntábamos grupos de amigos que se juntaban con otros grupos de amigos. Hasta el punto de que podía haber 200, 300 personas reunidas. Y se bebía alcohol, se fumaba, se fumaba cosas legales y cosas ilegales. Y normalmente hasta ahí. Luego, ya más adelante, también era común en la vida nocturna que además, de vez en cuando, pasaran por ahí otras sustancias. Pero sí, salir era muy común. Es más, para que se entienda mejor, era tan común que ni siquiera tenías que hacer una citarte con las personas. No tenías que escribir ni llamar a las personas, oye, ¿a qué hora? ¿Dónde? No era necesario. Tú salías, llegabas al sitio y allí estaban. Y si llegabas y no había nadie, es porque llegaste el primero. Ni siquiera yo salía de casa y a lo mejor llamaba al que vive más cerca mía para ir juntos. Pero no te pones de acuerdo para reunirte. No es como ahora que hay que decir un día, una hora. No. Vas y quien haya, a ver quién está allí.
Agustina:Ok, como medio una sorpresa, ¿no? A ver quién está. A ver qué pasa hoy, quién aparece hoy.
Andres:Sí, y no sabes cuándo vas a volver, tampoco.
Agustina:Claro.
Andres:Quizá no sabes ni dónde vas a dormir.
Agustina:Sí, bien, bien. Ok, entiendo. Entiendo la fibra.
Andres:Muy diferente, ¿no? De tu generación.
Agustina:Muy diferente. Muy diferente. A ver, como ya te digo, yo de nuevo como que pienso, ay, es que yo no soy tanto, yo no soy de salir. Entonces, tal vez en los comentarios va a haber gente diciendo como, ay, no, Agustina, no tienes razón, no es así. Y bueno, problema, problema de ellos, porque no sé.
Andres:Agustina, va a ser peor lo que me vayan a decir a mí por lo que he contado, pero bueno, no te quedas.
Agustina:Pienso que yo hablé con Andrés y no contó ni la mitad, pero bueno. No te voy a exponer, amigo. No, no. Hoy no. Sí. Acá, o sea, todavía hay cultura de salir, pero estoy pensando. Incluso mis amigos que salen bastante, hay fines de semana que no salen. O a veces salen una vez el fin de semana, ¿no? Como esa cultura tan extrema de decir salgo viernes y sábado todos los fines de semana, no. Tipo, ya no es. O al menos en mi círculo y de lo que yo veo, no es muy normal.
Andres:Y los miércoles y el jueves.
Agustina:No, no, no, no, no. No, Andrés, no. No hay chances, no hay chances. Creo que, no sé, ahora, a ver, yo quiero dejar algo en claro. No soy un extremo en el sentido de que no es que estoy todo el tiempo en mi casa sola, ¿no? Sino que salgo de otra forma. Como que lo que tal vez no es tan popular, o al menos yo no hago, es salir así de fiesta de joda. Porque sí salgo con mis amigos tal vez a pasear, como que no sé, un sábado a la tarde vamos a capital y paseamos y vamos a comer algo, o vamos al cine, o qué sé yo, cosas de ese estilo, ir a cenar o juntarse en una casa. Es mucho más común juntarse en una casa, pedir una pizza, o hacer un asado and mirar una película, no como que tengo vida social y salgo de mi casa. De hecho, soy mucho más de salir de día e ir a hacer cosas de día, ¿no? Lo que no está tan presente es el tema de la fiesta. Al menos en mi caso y en mi círculo con mis amigos y la gente que yo conozco, sí que salimos de casa y sí que hacemos cosas con interacción social, pero no es de fiesta, no es de noche a tomar y bailar y drogarse. ¿Se entiende?
Andres:Se entiende.
Agustina:Como que está la interacción social, pero de otra forma. Ahora. Eso significa que en todos los casos sea así. No. Y creo que ahí el gran cambio fue la tecnología, ¿no? Como que siento que hoy en día tenés muchas oportunidades para relacionarte de otra forma. Ya de por sí podés tipo hablar con amigos y enterarte sobre su vida con el celular, ¿no? Podés hablar por llamada, podés hablar por mensaje, como que podés mandarte fotos, podés ver sus historias. Entonces, ya de por sí es como que estás más al tanto, sabes más, sobre la vida de tus amigos, no de forma profunda, pero sí de forma superficial, gracias a la tecnología. Y antes, yo entiendo que ustedes también se juntaban porque era la forma de ponerse al día y de ver cómo están tus amigos, ¿no?
Andres:Y de que ocurran cosas. No teníamos tantos juegos, no teníamos redes sociales. Llegamos a tener alguna, luego comentaré sobre eso. Pero ver qué pasaba era desarrollarnos, crear nuestras propias relaciones, nuestra personalidad en el grupo.
Agustina:Claro. Claro, y es como que eso ahora se da online, de cierta forma. Claro.
Andres:Y tiene que decir Facebook, significa eso. Instagram se ha convertido en nuevas identidades, como un dibujo voluntario, donde la gente pone lo que quiere que se vea, pero no te va a enseñar su mal momento. Cuando bebió, cuando está mal, cuando está llorando. Eso no lo va a enseñar. Eso solo lo ve la gente con la que sales mucho.
Agustina:Claro. El tema es que ahora creo que muchas veces la interacción social se da de cierta forma, o sea, de una forma diferente, mejor, peor, no lo sé, pero se da en un ámbito virtual, digital, ¿no? Hay mucha gente que juega muchos juegos, tipo que no sale de casa y que se queda jugando juegos, y de cierta forma tiene algún tipo de interacción social, porque está jugando con otros jugadores, habla en llamada, no sé, después queda a criterio de cada uno si eso es bueno, malo o cómo es, pero esa interacción social de alguna forma está. Simplemente que no es en persona. Entonces, antes, para relacionarte socialmente, tenías que salir. Ahora no. Y un gran elemento es el tema de conocer gente, ¿no? Como de formar pareja, ¿no? O intereses románticos. Antes tenías que salir y conocer a alguien y tipo, nada, coquetear, ¿no? Para estar con una persona. Ahora, tipo, es por Instagram, lo cual yo lo critico personalmente. Pero claro, es por Instagram, es por Tinder. O sea, lo más probable, de hecho, es que termines con una persona que conociste así. Son muchos menos los casos en donde se forma una pareja con gente que se conoce orgánicamente en la vida real, ¿no? Entonces, claro, como ya no está la necesidad de salir para hacer amigos, hablar con amigos o conocer gente para tener una relación, ya no sale mucha gente.
Andres:Sí, yo creo que has dado en un clavo importante. Cuando la gente salía y no teníamos tantas posibilidades de encontrar pareja a través de las redes sociales, teníamos que salir. De hecho, cuando salíamos, era normal que las personas que encontraban pareja y hacían pareja dentro del grupo, salían menos. Se quedaban algún fin de semana en casa a ver una película y los solteros salíamos a ver qué pasa.
Agustina:Claro.
Andres:Salía uno siempre pensando, a ver qué me voy a encontrar hoy. ¿Es posible que hoy pase algo? ¿Es posible que hoy conozca a alguien? ¿Por qué no juntábamos grupos de amigos con otros grupos de amigos? Para ver si conocíamos a alguien. Claro. Para. Para.
Agustina:Iban a pescar.
Andres:Sí.
Agustina:Iban de pesca, a ver qué pescaban, ¿no?
Andres:Sí, hombres y mujeres. Iban todos diciendo, era una motivación para salir. Necesitas un grupo de amigos que te ampare en el contacto social y conocías a las personas realmente. Las redes sociales han hecho que ya no sea necesario. La gente se conoce, pero tiene algunos problemas. Creo que tiene algunos problemas importantes.
Agustina:Muchos de los dos.
Andres:Uno es que tú ves lo que la persona quiere enseñar. Normalmente, cualquiera que haya utilizado Tinder o Instagram para conocer a otras personas, luego ha quedado en persona y seguramente habrá visto que la persona no se parece a su perfil. No físicamente solamente, sino la impresión cambia. Porque esa persona solo mostró lo que esa misma persona le gustaría proyectar y no lo que realmente proyecta. Y eso por un lado. Y luego se pierde cierta habilidad. Y eso yo lo he notado en una persona de mi familia, una chica, que es de esa generación más joven. Y había un chico que le pareció guapo. Y al chico, el chico, también se fijó en ella. Pero el tonto del niño, porque es que a mí me costó entender esto. El niño se acerca a esta persona. Y no se acerca a él. No, manda a un amigo. Manda a un amigo. Para que le pida el Instagram. Para poder hablar porque le ha gustado. Y en mi cabeza yo estoy pensando, pero vamos a ver. Vamos a ver, idiota.
Agustina:Hablale.
Andres:Ve y hablale, exactamente. Ve y háblale. Está aquí ahora. Tenéis que hablar por Instagram para ver si en el futuro, después de hablar durante seis meses, os veis para tomar algo. Sí, es así. No, ve y dice, oye, ¿qué tal? Me llamo, ¿quieres tomar algo? Pero claro, también que pasa que hoy hay muchas restricciones sociales a acercarte a una persona. Si te gusta bien, pero si no le gustas, pues la otra persona ya puede decir como que la estás molestando, ¿no? Entonces, la gente también tiene como miedo de rechazar y de ser rechazado. Y rechazar y ser rechazado es parte de la vida.
Agustina:Sí. No, pero eso es verdad, Andrés. Y hay gente que yo lo noto mucho. Más que nada, depende mucho de tu trabajo también. O sea, yo tengo un trabajo en donde hablo, como verán. En donde tengo que hablar y tengo que comunicarme, donde me relaciono con mucha gente. Entonces, nada, como que tengo mucha interacción social también con gente de otros países, de otras edades. Bueno, hay gente de mi edad y de mi generación que no sabe hablar. O sea, esto parece un chiste lo que yo te digo. Pero que te juro que tratás de tener una conversación sobre cualquier tema y no saben expresarse, Andrés. No saben hacer preguntas como para que fluya la conversación. Literalmente pareciera que están hablando por chat, ¿entendés? Es como si yo te hablara como hablo por chat. Y es muy fuerte, pero pasa mucho. Y hay veces en donde digo, dale, yo tengo amigos, no voy a dar nombres, pero si me están escuchando saben quiénes son, que no se animan a llamar y pedir una pizza.¡23 años! Papu, ¿cómo no te animás a marcar en el teléfono y decir, hola, quiero una pizza de musarela? No, no, les da vergüenza. O sea, tienen que pedirla por una aplicación.
Andres:Ay, Dios, en serio.
Agustina:Te lo juro, Andrés.
Andres:Es que eso es terrible, porque se vende la forma en la que muchos medios de comunicación tratan este asunto de que la generación Z sale menos, bebe menos alcohol, etcétera. Es que es una generación más sana, más saludable. Pero si no es capaz de llamar por teléfono para pedir una pizza, algo va mal. Algo mal ocurre. Algo falla. Si no saben hablar con una persona, habla mejor, ChatGPT habla mejor que una persona joven. Puede ser. Sí.
Agustina:A ver, es que sí. Eso de que es por una vida más sana, a mí más o menos. A ver, en algunos casos puede ser, sí. Pero la verdad es que yo no lo veo tan así. Porque incluso, a ver, de nuevo, algunas personas puede ser que estén en su modo fit, su modo fitness, y bueno, y que quieran ser más sanos, y obviamente, si quieres ser más sano, como que salir y dormirte a las seis de la mañana y tomar y fumar no va de la mano. Pero yo tengo muchos conocidos who no son de salir de fiesta, but that in su casa, por ejemplo, se juntan con amigos o incluso solos toman y fuman andas, ¿no? Que ya van a ser legales. Claro, claro. Entonces digo, para qué vida fit, entendés? Nada de vida fit. Es simplemente como que no está la costumbre de salir. André, yo recuerdo que lo vi mucho en la universidad. ¿Sabes qué pasó ahí también? Que yo empecé la universidad en pandemia. Y eso es otro tema. Creo que la pandemia, la verdad es que hizo que esto sea mucho más fuerte. Como que intensificó algo que ya venía pasando. Ya desde antes, cada vez la vida era más virtual, ¿no? Para mi generación, pero creo que la pandemia como que terminó de marcar esa diferencia y ese cambio. Pero bueno, yo empecé la universidad en pandemia. Claro, hice los dos primeros años de la carrera totalmente virtual. En el tercer año de la carrera empezamos a ir a clase. Andrés, es impresionante. Claro, la gente se acostumbró a estar en clase virtual, donde tenés la cámara apagada, donde no contestás, no preguntás.
Andres:Estás en pijama.
Agustina:Claro, claro, si querés estás durmiendo también. Y en las clases parecía un experimento social, Andrés, porque la gente no preguntaba, no hablaba, no reaccionaba. O sea, el profesor decía tipo, ¿entendieron? Y la gente se quedaba en silencio, ¿no? Y para mí, que bueno, me encanta hablar y soy un poquito, tengo que admitirlo, en la universidad cumplo el papel de la chica que sabe todo y levanta la mano siempre, soy insoportable. Yo, yo, yo. Sí, literal, soy esa, Andrés, soy esa. Soy esa. Perdón, chicos. Túmenlo o déjenlo. Yo soy así, siempre lo fui. Bueno, claro, para mí era como muy fuerte porque en el secundario me pasaba, pero había más gente que hablaba. Y en la universidad, después de dos años de virtualidad, hablaba yo sola, más o menos. Y alguna que otra persona más. Pero era impresionante como la vergüenza que le daba a la gente hablar. Y vos veías que cuando el profesor les preguntaba algo y tenían que hablar, se ponían nerviosos, pero nerviosos a nivel que les temblaba la voz. Y de nuevo, no es todo el mundo, pero era una gran mayoría. Y a mí eso me choqueó, me sorprendió.
Andres:Sí. Yo no he vivido esa parte, pero te estoy imaginando en ese aula, con todos así muy calladitos, muy tímidos. Y me cuesta entenderlos, ¿eh?
Agustina:No, y lo que eran, lo noté mucho también en las exposiciones orales, ¿no? Cuando tenés que dar una presentación o algo. Que bueno, es algo que a la gente muchas veces la pone nerviosa, pero es algo que normalmente hiciste en la escuela secundaria, como que te vas preparando para poder hacerlo. Ay, no, no, el nivel, o sea, la gente no sabía hablar, ¿entendés? Y unos nervios de gente que se quedaba totalmente bloqueada que te puede pasar una vez, pero te estoy diciendo no una o dos personas que les pasó una vez. Eran, no sé, diez personas que estaban en mis clases, que siempre les pasaba. Y yo decía, ¿esto pasaría antes? O es un efecto más del aislamiento que tenemos, ¿no? De cómo nos aislamos del mundo.
Andres:Sí. Sí, tiene que ver con las redes sociales, efectivamente, y con el aislamiento. El cruce entre el COVID y las redes sociales. O sea, lo que venían haciendo las redes sociales y cómo el COVID ahondó en eso ha dado como resultado esto que me estás contando. Personas que beben menos alcohol que la generación anterior. Que son más anotes en su consumo. Pero, pero que. ¿A cambio de qué? ¿A cambio de qué? ¿Y por qué? Porque tú has dicho antes lo de. Bueno, yo de lo de que sean más más fit no me lo termino de creer. Y cuando lo has dicho, lo está pensando. Y he dicho, es verdad, ¿son más fit porque se preocupan más por la salud? O por Instagram. O sea, buscan la estética o buscan la salud. Es una cuestión. Es una cuestión de vender un estilo de vida y comprarlo, de sus influencers y cosas, porque ahora, por ejemplo, está muy de moda y el año pasado todo lo fit y el gimnasio. Yo con 17 años ya me gustaba ir al gimnasio. Iba, luego lo dejo, vuelvo. Pero nunca he tenido Instagram. Yo no publico, no publico fotos. Pero aquí el que va, se monta a un gimnasio el primer mes, ya tiene una foto en el espejo del gimnasio. Y parece que la gente hace ejercicio o tiene una vida sana, no como un principio personal, sino como algo para exhibir. Como algo para mostrar. Es como hay gente que va de viaje, por ejemplo, hay gente que hace turismo para hacerse una foto, pero no para ver los sitios. Hombre, si vas a los sitios, obvio te haces una foto. Y bueno, en las redes sociales, yo veo que la red social que yo tenía en esa época, se llamaba Twenty, era una red social española. Las fotos que había ahí, estas fotos hechas con los móviles antiguos, con cámaras, las fotos que teníamos los amigos, eran fotos que son las fotos que no querríamos que viesen desconocidos, extraños, familiares, eran fotos de fiesta, fotos que salimos con los ojos rojos, fotos en un bar lleno de humo, fotos de el que se puso muy borracho y se quedó dormido y le pintamos la cara. Mientras estaba dormido, le pintamos la cara y le sacamos fotos y nos hacemos fotos con él para que al día siguiente publicarlas y reírnos. Y eso ya no se hace. Esas redes sociales ya no se usan así. Ahora todo el mundo posa. Todo el mundo posa. Y es que yo creo que el cuerpo es como el nuevo capital social. Nosotros salíamos casi sin dinero, pero esta se ha vuelto una cultura también, la de los jóvenes, que consume de otra manera. El cuerpo es su carta también de presentación. Cómo son, cómo se ven, cómo se exhiben. Incluso el plan de fin de semana, mira, para este familiar mío, que es de esa generación, un plan de fin de semana es ir a un centro comercial con las amigas. Sale, queda con las amigas, pero el plan es ir a un centro comercial. Porque si decimos, oye, salen menos y no van de fiesta porque no tienen dinero. Tienen menos dinero. Yo me hacía una fiesta con 3 euros, que son menos de, un poco más de 3 dólares.
Agustina:Sí, pero ¿sabes qué pasa también? Algo que me parece importante mencionar: un tema de seguridad. Para. Porque vos me decís que ustedes se iban tipo, no sé, 50 monos a un río en la madrugada y estaban ahí todos fumados. Claro, yo creo que en sus épocas, ponele, mi papá me contaba que sus amigos con sus amigos salían y estaban en la calle, ¿no? Hoy en día, en muchos barrios de acá, eso no existe. O sea, no podés salir con tus amigos y estar a las dos de la mañana en la calle, ¿entendés? O a las tres o a las quatro. Para las mujeres también hay un montón de peligros que tal vez antes no había. Entonces es como que en parte por un tema de seguridad y en parte por un tema de apariencias. Creo que los dos se complementan. Ahora salir requiere otras, tiene otros requisitos, incluso salir de fiesta. Salir de fiesta es, bueno, nos vamos a un bar, un bar lindo para poder sacar una photo aestheticamente, ya gasto plata. De ahí nos vamos al boliche. El boliche, la entrada, es carísima. O sea, sale plata, bastante plata, entrar. Después adentro siguen consumiendo alcohol. Alcohol del boliche, ¿no? Que es más caro que el de afuera. Y es como que todo esto hace que salir sea caro. Eso es una realidad. Yo lo veo en mis amigos que salen a veces, y cuando me dicen la plata que gastan cada vez que salen, yo me quedo tipo, nah, o sea, qué suerte que yo no salgo de fiesta, porque te estoy hablando de, no sé, qué sé yo, 70 euros cada vez que salís o algo así. Y en Argentina, en otros países más caros, es más caro. Entonces, claro, también como que cambiaron los requisitos, cambió el cómo se ve salir de fiesta, cómo es, y sí que es bastante caro.
Andres:Sí, cierto, ahí tienes un punto de que se ha vuelto muy caro. Yo no sé si ir al centro comercial todo el día, acabas gastando más dinero.
Agustina:Depende de la persona, ¿no? Sí. Depende de lo que compras.
Andres:Y no sé, pero es como buscan un placer, un estímulo, ¿no? En la compra. O estar allí, dentro, en un sitio cerrado, sin luz. Yo no lo entiendo personalmente. Yo cuando entro en un centro comercial, entro y ya quiero irme. Es un lugar estresante.
Agustina:Y a mí no me gusta.
Andres:No me gusta, no me gustan los centros comerciales. Pero antiguamente, sí que cuando salíamos y bebíamos en la calle, no existían tantos bares. Es más, los sitios donde hacíamos eso, ahora fuimos expulsados por la policía y ahora los han convertido en sitios bonitos con boliches y bares de moda. Te valen mucho más caro. Y si te pones en la calle a hacer lo que hacías antes, te expulsan. Tienes que buscar sitios muy escondidos y muy apartados.
Agustina:Que también son más peligrosos.
Andres:Sí, ya era peligroso. Cuando yo salía siempre había alguna pelea, algún problema, incluso con cuchillos. No es lo mismo que. No es tan peligroso, suena muy peligroso, pero eso ocurría muy de vez en cuando. Pero sí, se ha vuelto más difícil quedar, porque ahora todo es un escenario como de consumo. Todo lo que vas a encontrar es lugares para pasar de un lugar a otro, para caminar, calles comerciales y lo que es la plaza, el banquito, el sitio, el parque, todos esos sitios ya no aplican para las quedadas juveniles. Y no solo eso, es que cada vez hay menos personas jóvenes.
Agustina:Ah, bueno, también, ¿no? Igual eso se nota más en Europa que acá, pero es verdad.
Andres:Aquí se nota mucho.
Agustina:Mira, yo creo que, como en todos los temas, hay que ser razonable, ¿no? Y qué sé yo, me vas a decir, ¿es peor quedarse adentro o salir de fiesta? Y no sé, depende de muchos factores. Porque, por más de que tengas interacción social y todo, tampoco es bueno, ¿no? Para la salud ni para tu integridad física y mental estar saliendo de fiesta todos los días emborrachándote, drogándote, pasando frío, estando afuera hasta muy tarde, como que creo que ninguno.
Andres:Lo del frío es lo de menos.
Agustina:Bueno, sí. Pero bueno, creo que como te digo, es como que ningún extremo es bueno. Y yo creo que está bueno en cierta forma que hoy en día ya no sea como el default, el estándar, ¿no? El tener que salir y ponerte así. Igual te digo, yo no tomo alcohol y cada vez que digo no, no tomo, es como, ay, pero por qué, pero qué tenés, pero qué te. O sea, es como que me cuestionan de todo, es una locura. Pero como que está más normalizado que no salgas tanto. Y eso en parte está bueno, porque yo sé que incluso en otras épocas había mucha gente que terminaba saliendo un poco obligada y terminaba tomando y haciendo cosas que en realidad no quería hacer, porque era como la norma, era como lo único que se hacía. Entonces creo que está bueno que hoy en día tengamos más opciones, ¿no? Como que no sea que siempre el plan para los jóvenes es salir y emborracharse y volverse loco. Lo que tampoco está bueno es la gente que se aísla totalmente y que está todo el día adentro solo y que solo tiene interacción social a través de Internet, porque, como vimos, tiene efectos después en cómo esa gente se relaciona con el mundo, ¿no? Y bueno, por ahora todavía tenés que tener cada tanto alguna interacción social con personas de verdad. Entonces creo que lo importante es como que cada uno encuentre su balance, que cada uno tenga la libertad de hacer lo que le guste y que encuentres un punto medio. Y no te digo que salgas de fiesta si no te gusta, porque a mí no me gusta, y Andrés, yo te puedo asegurar que yo salgo y la paso mal. Yo soy miserable cuando salgo, a mí no me gusta. Entonces, no tengo que salir si no me gusta. Pero sí tengo que hacer ciertas cosas con amigos, ciertos planes para tener esa interacción social. Y eso es lo importante, ¿no? Como que cada uno encuentre su balance.
Andres:Un punto intermedio. De hecho, creo que, aunque sea por las causas equivocadas, que las nuevas generaciones estén más volcadas en hacer ejercicio, en cosas de alimentación, de deportes y de otro tipo de actividades, me parece que es algo positivo si lo comparamos con mi generación, completamente destrozada y destroyer, que decíamos. Decíamos, vamos a ver quién es más destroyer, ¿no? Decíamos siempre. Creo que está muy bien. Pero el camino hacia el que vamos y en el que van las nuevas generaciones, hay ciertos peligros y se ve muy bien en cómo las empresas de inteligencia artificial están empezando a ofrecer servicios de amistad. De amistad con inteligencia artificial. Incluso servicios de parejas de inteligencia artificial. Porque ya muchas veces las personas que se atraen o se gustan unas a otras tienen miedo de interactuar con las personas con las que querrían estar. Y acaban sustituyendo a estas personas reales por modelos de inteligencia artificial entrenados para ser complacientes, para ser tus pareja, tu novio, tu novia, tu amigo. Incluso en España he visto hace poco. Hay gente que está adoptando muñecos en lugar de tener bebés reales.
Agustina:Ay, eso solo lo vi.
Andres:Lo has visto, ¿verdad?
Agustina:Sí.
Andres:Ojo, ojo, la sociedad se ha vuelto más sana. Por fuera. Bebe menos alcohol, fuma menos. Eso está muy bien. Pero cuidado dónde se está metiendo. Porque quizá debería beber un poquito, hay que pasarlo bien de vez en cuando. No pasarse, no como mi generación, pero no dejarse caer en el agujero hacia el que yo pienso que va. ¿Sabes qué?
Agustina:Últa para cerrar. La otra vez mi mejor amiga, Luchi, me dice, boluda, que le digo yo. Me dice, me acaba de aparecer un TikTok en donde dice, ¿qué preferís que se filtre tu chat con tu mejor amiga o con chatGPT? ¿Vos qué pensás? Y le digo, que se filtre el chat con ChatGPT toda la vida, tipo, toda la vida. Y ella me dice: Bueno, yo respondí lo mismo. Obviamente prefiero que se filtre mi chat con ChatGPT que con vos. Pero los comentarios están todos desesperados diciendo: No, mi chat con ChatGPT no se puede filtrar, no puede salir a la luz. Prefiero que salga mi chat con mi mejor amiga. Andrea nos quedamos tipo. Claro, literal, madre mía. O sea, nos quedamos tipo, ¿qué carajo le está diciendo la gente? O sea, ¿para qué está usando la gente ChatGPT? Porque con tu mejor amigo hablas de todo, de problemas familiares, de problemas amorosos, de chisme, de secretos. O sea, yo digo, ¿me entendés? ¿Qué puede ser peor que eso? Y ahí tomé dimensión de cómo y para qué la gente puede llegar a usar la inteligencia artificial.
Andres:Merece una investigación. Yo sería el investigador más feliz del mundo si pudies acceder a las conversaciones de la gente con ChatGPT.
Agustina:Uff. Pero bueno. Bueno, vamos cerrando entonces el tema de hoy. Tema muy interesante, la verdad. Y divertido. Y bueno, y hasta se podría hacer también un poco un episodio, tal vez, alguna vez, hablando justamente de eso, ¿no? Como de qué uso le estamos dando a la inteligencia artificial y cómo afecta las relaciones sociales. Creo que estaría bueno.
Andres:Estaría muy bueno.
Agustina:Bueno. Bueno, chicos, como siempre, si están viéndonos en YouTube, los invito a en los comentarios dejar un poco su opinión y su punto de vista sobre este tema. Espero que les haya gustado este episodio y les recuerdo que para seguir aprendiendo español de una forma divertida, efectiva y natural, pueden ir a nuestra web dreamingspanish.com donde van a encontrar miles de videos en español planeados y hechos específicamente para ser comprensibles y para que se ajusten a su nivel. Contenido desde nivel súper principiante hasta avanzado, con feedback de los usuarios para tener los niveles bien definidos y para que la web pueda recomendarte el video adecuado. El video que se ajuste a lo que vos necesitas. Así que ya sabes, dreamingspanish.com. Y si te gustó este episodio, si disfrutas de este podcast, déjanos una reseña positiva en Spotify o en Apple Podcasts para ayudarnos a llegar a más personas como vos. Bueno, Andrés, un placer estar acá con vos una vez más.
Andres:Igualmente, Agustina, me lo he pasado muy bien en este.
Agustina:La verdad que sí, estuvo muy divertido y nos veremos en el próximo.
Andres:Nos vemos en el próximo. Chao, chicos.
Agustina:Chao, chao.